domingo, 9 de diciembre de 2012

MIS PEQUEÑOS ASTRONAUTAS

Al día siguiente de salir de la visita de las siete semanas, como si os hubierais enterado de lo que pasó,  empecé a encontrarme muy mal, era como si me hubieran absorbido T O D A la energía unos extraterrestres y se la hubieran llevado como combustible para sus naves espaciales.

Sólo podía estar durmiendo. Ese fin de semana nos fuimos al Mareny Blau y me lo pasé todo, literalmente todo, tumbada en el sofá durmiendo, no salí ni a ver el mar.

Y después de este fin de semana empezó la angustia (a pesar del famoso Cariban por la mañana, a mediodía y por la noche), era ponerme en posición vertical e ir corriendo a visitar a Roca. Me pasé el mes de Julio levántandome para ir a trabajar (soy autónomo y un poco tonta) y al llegar al trabajo tener que volverme a casa porque no podía estar sentada delante del ordenador. Y como iba parando a (...) en todos los árboles de la calle que une nuestro despacho con nuestra casa, vuestro padre, con gran paciencia, me acompañaba día tras día, trayecto de ida, trayecto de vuelta.

Menos mal que trabajamos a cinco minutos del despacho porque sin duda ese mes fue el menos fructífero tanto para mi como para él en el trabajo.

Así fueron pasando muy lentamente las semanas hasta que llegó la décima semana de embarazo. Y el dieciséis de Agosto del dos mil once fuimos a visitar a nuestra "querida" ginecóloga. Y ese día fue el tercer día mas bonito de mi vida (el primero cuando nacisteis y el segundo cuando me casé). Os vi a los dos, ¡cada uno en su bolsita! flotando en mi entonces aún pequeña barriga. Os vi como dos pequeños astronautas dando vueltas en el espacio.

Segunda ecografía 16/08/2011

Allí os oímos latir fortísimo el corazón a los dos, ¡Que alegría! Uno estaba de cara y hacia arriba y el otro estaba hacia abajo y de espaldas. Seguro que el que estaba hacía abajo dándonos la espada eras tú, mi rebelde Jorgito.

Cuando nos dijo que cada uno tenía "su casita" y que eso era muy bueno respiré profundamente. Cada uno teníais una bolsa pero parecía que compartíais placenta, así que en un principio erais monocoriales-biamnióticos, oséase, los gemelos idénticos de toda la vida.

Entonces sí que entendí lo que me quería decir porque en ese momento ya era una experta en la materia.

2 comentarios:

  1. Qué bien sienta ser uno de los protagonistas de esta gran historia.

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