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lunes, 24 de diciembre de 2012

MI VIDA POR UNA TOSTADA DE NUTELLA

Siempre he comido lo que me ha apetecido y es algo que también hice durante el embarazo pero es que yo antes de quedarme embarazada no tenía hambre y durante el embarzo ¡tenía taaaanta hambre!

Los primeros dos meses del embarazo no podía ni ver la comida pero a partir del tercer mes... ¡Me comía todo lo que pasaba por delante de mí!
Pero lo mejor de todo es que yo pensaba: No sé cómo engordo, si tampoco estoy comiendo nada... Y me levantaba y me preparaba dos tostadas de las grandes con Nutella con un vaso de Cola Cao. Y al cabo de un rato me tomaba una naranja y al cabo de un rato una rosquilletas... ¡Y siempre iba con un plátano en el bolso! Durante el embarazo Jose pasó a llamarme: "Chita", de la cantidad de plátanos que me comía... ¡Ni Nadal come tantos plátanos como yo comía! Hasta el día que rompí aguas y nos íbamos al hospital volví a entrar en casa a coger un plátano (Y ésto es la primera vez que se lo confieso a alguien, ¡guardadme el secreto!).


Así que me pasé seis meses pegada a plátanos, pan con chocolate y jamón serrano. Ésto por supuesto que no se lo recomiendo a ninguna embarazada de gemelos pero yo tuve un momento en el que me planteé mi embarazo como una cuestión de Superviviencia. Y mi manera de sobrevivir era comiendo lo único que me entraba.

Estuve embarazada 36 semanas y 3 días (que cada día cuenta, las que lo habeis pasado me entendéis...) y durante este tiempo engordé 20 kg (igual engordé algún más pero cuando llegué a los 20 kg dejé de mirar la báscula). De estos 20 kg mis peques pesaron al nacer 2,00 kg y 2,300 kg pero en el parto perdí sobre 10 kg. Así que me volví a casa con la barriga de  una embarazada de nueve meses de un bebé.

Por esto, mi consejo es que intentes llevar una alimentación equilibrada y que te controles lo máximo posible. El ginecólogo te dirá que en un embarazo gemelar has de engordar  entre 15-20 kg si previamente tenías un peso adecuado. Es muy difícil engordar sólo 15 kg pero inténtalo porque luego perderlos cuesta muchísimo. Y no hagáis caso a la gente que os diga: ¡No pasa nada! ¡Ya te los quitarás! Sí, te los quitarás, pero cuanto menos engordes antes volverás a encontrarte con tu peso y a sentirte bien.


Y desde este pequeño espacio quiero desearos a todas las que me leéis una FELIZ NAVIDAD y un 2013 lleno de ILUSIÓN.


viernes, 30 de noviembre de 2012

LO SABÍA.

Nada mas quedarme embarazada supe que estabais los dos. Me acuerdo perfectamente que me puse a buscar por internet como una loca los síntomas de un embarazo gemelar y todo coincidía con lo que yo sentía. Y en seguida se lo dije a vuestro padre y me contestó: ¿Pero qué dices??? Ya sabeis como es él, mas feliz que una perdiz... y luego se lo dije a mi madre, vuestra abuela, y me dijo: ¡Siempre te pones en lo peor!!! (Aunque ahora sois todo lo mejor de mi vida y de la de ellos). Así que decidí no decirle a nadie más lo que pensaba hasta que me confirmaran lo que yo ya sabía.

A las siete semanas de embarazo fuimos a la primera revisión. Súbete la camiseta y siéntate ahí, me espetó la enfermera. Me pusieron el ecógrafo y en seguida escuchamos un corazón que latía muy fuerte, ¡fue algo increíble! Era tu corazoncito Lucas, que latía a toda pastilla. Y entonces le pregunté a la ginecóloga: ¿Sólo llevo uno? La ginecóloga siguió mirándome con su cara de pocos amigos pero volvió a coger su ecógrafo y ésta vez sí, descubrió que latía otro corazón, pero que iba muy lento, ése era el tuyo Jorge. Entonces me dijo, sí, hay dos. Vístete y hablamos. Jose y yo nos miramos entre incredulidad (vuestro padre) y miedo (yo).

Primera ecografía 27/7/2011

Me vestí y sin decir una palabra me senté enfrente de la ginecóloga con aire de moderna y sus gafas de pasta negras. Empezó a explicarme los tipos de embarazos gemelares que había, que si mono-mono, que si mono-bi que si...¡Yo que sé! No le entendía nada, sólo le entendí que era mejor que al que le latía mas lento el corazón no siguiera adelante... Que parecía que estuvieran los dos en la misma bolsa y que la mortalidad era del 70%...¡Qué me estaba diciendo! ¿Esta señora no sabía que estaba hablando de mi hijo? Aguanté como pude que se me escapara la lagrimilla y con un nudo en la garganta me despedí.

Nada mas salir vuestro padre me abrazó y empezó: ¡Que llevamos dos! ¡Que llevamos dos! Estaba súper contento. Yo sin embargo entre el miedo que me entró de tener dos bebes de golpe y el miedo que me entró de perder a uno me puse a llorar... durante varios días seguidos.




Estoy enlazando este post a la fiesta de enlaces de Personalización de blogs.